
De un tiempo a esta parte se ha instaurado la idea de que debemos afrontar cualquier golpe de la vida con una sonrisa, con la actitud de “todo pasa por algo” o “si piensas en positivo, todo irá bien”.
Y la vida es lo que es: a raticos dulce, a raticos jodida, y muchas veces incluso absurda.
Existe una obsesión por el auto conocimiento, por los gurús del bienestar que prometen claves infalibles para la felicidad, por las dietas milagrosas que supuestamente curan el cáncer o cualquier enfermedad. Nos bombardean con la idea de que seremos felices si seguimos estos consejos, si compramos estos libros, si adoptamos estas rutinas.
Y sin darnos cuenta, nos volvemos parte de una sociedad que ya no se permite sentir el dolor, la rabia, el miedo, de pensar.. De poner en duda, de preguntar, de cuestionar, de guiarse por sensaciones, de adquirir personalidades propias y genuinas. Una sociedad edulcorada con frases inspiradoras y personas detras de un filtro.
Aprovechar la vida no es estar en un constante estado de optimismo impostado. Aprovechar la vida es saber que el tiempo es limitado y que lo único que realmente nos queda es estar cerca de quienes queremos. Es disfrutar de lo pequeño sin necesidad de demostrar nada a nadie. Es aprender a valorar los momentos auténticos, los que no necesitan filtros ni likes, los que ocurren en la intimidad de una conversación sincera, de una risa espontánea.
Porque la vida no es un eslogan motivacional.
Cuando tú deseas algo con toda tu alma, cuando sabes lo que quieres, te vuelves extraordinariamente bueno en encontrar caminos y oportunidades que estén alineadas con aquello que quieres. O a desechar distracciones que te alejan de ello.
Esa combinación es la más poderosa y ahí es donde la magia ocurre. Eres tú, actuando acorde a lo que quieres. No tiene más misterio.
No esperes que tus vibraciones atraigan nada. No somos imanes.
No esperes que el universo te haga caso. No sabe de tu existencia.
No gastes tu tiempo y dinero en píldoras mágicas.
Ten claro lo que deseas y vuélcate en hacerlo realidad.
Este finde ha sido intenso, pero ostras, como ha merecido la pena ❤️ qué bien me lo he pasado! Así que hoy un extra en forma de poesía para agradecer a todos los que me acompañáis, o para todos los que no lo hacéis, pero existís y estáis ahí…
“Los aprovechadores de raticos”
A los que llegáis sin hacer ruido,
con una sonrisa o un “¿cómo estás?”.
Los que no tenéis un motivo,
a los que aparecéis, sin más.
A los que sabéis que la vida es frágil,
que el tiempo no siempre avisa al pasar,
que hasta un ratico breve, si es bien vivido,
basta para volver a soñar.
A los que no alardean de fórmulas mágicas,
ni venden sueños de felicidad,
a los que simplemente acompañan
con sus gestos de amistad.
A los que ríen hasta en la ducha,
los que se sientan sin mirar el reloj,
los que convierten una tarde cualquiera
en raticos llenos de color.
Estar presentes en mi vida,
compartir un vino, una canción..
Los aprovechadores de raticos regaláis instantes sin hacer ruido,
y esos instantes son los que quiero en mi corazón ❤️

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